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Categoria: Salud infantil

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Síndrome del comedor selectivo

Por: Adriana Hernández - Fecha: 2019-05-26 09:00:00 Etiquetas: Trastornos alimenticios / Niñez / Alimentación

En algunas ocasiones, el rechazo a ciertos alimentos se centra en determinadas texturas (por ejemplo las fibrosas), lo que excluye de la dieta grandes familias de alimentos como las frutas, las verduras y las hortalizas. Productos seguidos de cerca, en cuanto a evitación, por el pescado y las legumbres. En otras ocasiones, este rechazo se dirige hacia el aspecto externo de determinados alimentos (forma, color, tamaño…) y no tanto hacia su sabor.

Perfil del comedor selectivo

El síndrome del comedor selectivo ha sido descrito en población infantil, aunque existen ya algunos estudios con adolescentes. En cuanto a los adultos, la literatura científica disponible es inexistente.

Este trastorno es más frecuente que se produzca en niños que en niñas (con una proporción de cuatro niños por cada niña). Aunque no se ha definido un perfil característico, estos críos suelen presentar problemas de ansiedad, evitación social, rasgos obsesivo-compulsivos, baja adaptación al cambio y a la novedad. Factores que constituyen, en su mayoría, rasgos de la personalidad, y que por tanto se mantendrán a lo largo del tiempo, permaneciendo también en la etapa adulta, tal y como describe el psicoterapeuta Toni Grau.

Hasta el momento, esta patología estaba clasificada dentro de la categoría diagnóstica ‘Trastorno de la ingesta alimentaria de la infancia o la niñez’, sin que existiera una categoría específica para el síndrome del comedor selectivo. Sin embargo, “en el próximo manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) se contempla su inclusión como nueva categoría diagnóstica: ‘Avoidant/restrictive Eating Disorder’, aclara el experto del ITA.

El valor de la prevención con estas conductas es relativo, ya que el comportamiento de una persona con síndrome del comedor selectivo es sólo una expresión relacionada con el temperamento o el carácter del individuo (es decir, que la persona no come porque no pueda, sino porque no quiere), por lo que los psicoterapeutas opinan que, a pesar de ello, el ambiente en el que viva y se mueva el niño puede resultar un factor protector ante estas problemáticas.

Estas serían algunas de las estrategias y consejos que pueden potenciar esta protección frente a la aparición del síndrome del comedor selectivo o del simple rechazo a ciertos alimentos:

-Dedicar tiempo y atención a la nutrición: es recomendable que durante las horas de la comida la atención de la familia se centre lo máximo posible en el acto de comer y en los rituales relacionados con él, descartando, en la medida de lo posible, realizar otras actividades (ver la televisión, estar pendiente del teléfono móvil, levantarse de la mesa, leer…).

-Mantener una alimentación familiar variada: todos los miembros de la familia deben comer de todo, de forma variada y equilibrada, y cumplir con las recomendaciones generales de la pirámide de la alimentación o de la dieta mediterránea.

-Estimular la curiosidad en la exploración de nuevos sabores y texturas: la creatividad y el huir de la rutina en la cocina consiguen que el apetito se abra y que se acepten mejor los nuevos alimentos. Cocina de diferentes formas (plancha, vapor, horno…), varía la dieta buscando sustitutivos a los alimentos de siempre y busca recetas diversas cada cierto tiempo.

-No hay que dar a los alimentos un carácter de premio o castigo: “Si te portas bien, repites postre”, “no te mueves de la mesa hasta que te comas las lentejas”…, este tipo de frases, repetidas en el tiempo, solo generan que el niño se acostumbre a conseguir lo que quiere con un determinado comportamiento y se encapriche o se enfade si no obtiene lo que quiere.

-Se debe mantener la jerarquía familiar: A modo de norma, los niños, entre los dos y los tres años, muestran una conducta oposicionista hacia los adultos en un primer intento de poner a prueba la jerarquía de la familia. Es en este momento cuando resulta crucial asentar una estructura jerárquica en la que los progenitores ostenten su capacidad ejecutiva.

-Evitar mediar ante otras personas la alimentación de los hijos cuando estos no están en casa: es el caso, por ejemplo, de las llamadas a los profesores para negociar la dieta durante las convivencias o en el comedor del colegio. El niño debe acostumbrarse a comer lo que le pongan en el plato esté o no en su casa, como forma de aprendizaje personal y de comportamiento en sociedad.

Fuente: www.webconsultas.com