Según una investigación realizada por la Universidad de Stanford (California-Estados Unidos), que fue publicado en la revista British Medical Journal, se demostró que la salud de un bebé al nacer está vinculada con la edad del padre.
Para este estudio se tomaron en cuenta los datos de 40.5 millones de nacimientos ocurridos en Estados Unidos durante la última década, obtenidos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS) y de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).
Los resultados de la investigación arrojaron que aquellos bebés de papás con edades comprendidas a partir de los 35 años, corren mayores riesgos de presentar complicaciones, como convulsiones, bajo peso al nacer o necesidad de asistencia de aire tras el alumbramiento.
Este riesgo se debe a que, a partir de los 35 años, el ADN del esperma de un hombre presenta dos nuevas mutaciones por cada año de envejecimiento. Debido a esto mientras la edad del padre sea más avanzada, existen mayores riesgos de que la salud del bebé pueda verse afectada.