¿Vacaciones? sí, gracias. Pero siempre que nos vamos a descansar intentamos llevar nuestras manos perfectas, el problema y la duda que nos entra es siempre la misma: ¿mejor uñas de gel, uñas acrílicas o uñas permanentes? Es la pregunta del millón entre las amantes de las manicuras. Hay gente que adora las uñas de gel y otras las uñas acrílicas.
Lo primero que tienes que tener claro es que así, a primera vista, no se diferencian en nada. Todas parecen iguales. Y si quieres lucir uñas decoradas, las dos valen perfectamente para poner lo que quieras.
Uñas de gel
La técnica de las uñas de gel se basa en dar una capa de resina sobre tu uña que se tiene que secar con una lámpara de luz ultravioleta. Los geles son `oligomeros`, es decir, no son ni líquidos, ni sólidos.
¿El resultado? unas uñas con un brillo y un acaba natural que suele aguantar unas cuatro semanas. Son perfectas para las personas con uñas débiles o si se te rompen con facilidad.
Para retirarlas necesitas limarlas. Así que no abuses mucho de esta técnica porque puede debilitarte las uñas. Pero también piensa que las uñas de gel te protegen, mientras las llevas, tus propias uñas.
Uñas acrílicas
Las uñas acrílicas son como extensiones sobre tu propia uña. Primero se pone el molde, que suele ser muy largo, para luego cortarlas como tú quieras. Después, para endurecer el molde, se pone el esmalte `acrílico` hecho con líquido acrílico y un polímero en polvo. Y una vez que las extensiones estén secas, se cortan y se liman para darles la forma que tú quieras.
Con las uñas acrílicas conseguirás unas uñas más largas y resistentes que pueden llegar a durar hasta seis meses, si las vas rellenando. Puedes quitarle y ponerle el esmalte que tú decidas y decorarlas como tú quieras.
¿Cómo me decido?
Piensa que las uñas acrílicas son perfectas si las sueles llevar cortas y te apetece lucirlas largas. Les puedes dar la forma que quieras: cuadras, ovalas, stiletto. Las uñas de gel son perfectas si quieres que te dure la manicura desde que te vas hasta que vuelves, durante tres o cuatro semanas.
Si todavía no tienes claro por cuál decidirte, tienes que pensar que ambas manicuras aguantarán todo, todito, todo. Puedes probar una vez una y luego otra para que te decidas del todo y si aún así no lo tienes claro, pídele consejos a tu esteticista. Ella te dirá qué considera mejor.
Fuente: www.cosmopolitan.com
Foto: www.nuevamujer.com