Categoria: Salud infantil

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Miedo infantil al dentista

Por: Andrea Rivero - Fecha: 2019-08-20 09:00:00 Etiquetas: Consejos / Padres / Niños / Odontología / Salud infantil

Los miedos que sufren los niños y las niñas durante la infancia son de diversa índole. Algunos de los más comunes son el miedo a la oscuridad, el miedo a la soledad o el miedo a los perros. Es normal que sientan temor a cosas desconocidas o que no les inspiran confianza en un primer momento, y padecer, por ejemplo, algunos trastornos como el autismo o la hiperactividad lo único que van a hacer es empeorar estas situaciones. El dentista es uno de los especialistas que más impone a los pequeños. Por ello se aconseja seguir algunas pautas para que la visita sea lo más agradable posible.

El miedo al dentista es bastante común, no solo en los más pequeños, sino también en los adultos. Por lo general la imaginación suele agravar este temor, los tratamientos invasivos que se realizan en una consulta de odontología no son vistos con buenos ojos y, en muchas ocasiones, se tiende a pensar en lo peor. Pero esto es un error, sobre todo cuando se quiere ayudar a los niños y a las niñas a superar o a que no tengan dicho miedo. El miedo al dentista tiene relación previa con otro tipo de miedos:  

1- El miedo al dolor. Esto suele ocurrir porque muchos menores no son llevados al dentista hasta que no sufren algún problema grave y ya tienen molestias, por lo que relacionan casi siempre a este profesional de la salud bucodental con tratamientos dolorosos.

2- El miedo a lo desconocido. Es normal sentir temor cuando se acude a un lugar nuevo donde hay personas que no conocen y donde, además, les van a realizar exploraciones algo invasivas desde el principio.

3- El miedo que transmiten los padres y las madres. Los más pequeños siguen el modelo de sus progenitores. Por ello, lo ideal es que este temor no sea transmitido de padres a hijos ya que se apropiarán de él como suyo propio. Los progenitores son su modelo a seguir, su referente. No transmitáis algo que quizás ni siquiera ellos hubieran sentido.

La primera visita al dentista

El 70% de los padres piensa, erróneamente, que cuando sus hijos tienen todavía dientes de leche no es necesario acudir al odontólogo. Es importante que se tome conciencia de que muchos problemas dentales podrían evitarse llevando al niño al odontólogo antes de que le salgan los dientes definitivos.

El papel, por tanto, de los progenitores es fundamental en este sentido. Durante la infancia se aprende y se adquieren conductas por imitación, es decir, los pequeños hacen las mismas cosas que ven a hacer a sus padres y suelen adquirir también sus mismos comportamientos. De esta manera, los adultos deben transmitir una actitud positiva y dar a entender a los menores que el dentista es necesario y bueno para la salud de su boca.

Lo mejor que se puede hacer para evitar que estos miedos aparezcan o se agraven con el tiempo llegando a convertirse en fobias, es acostumbrar a los hijos a acudir periódicamente al dentista desde bien pequeños. Esta es una buena manera de que se habitúen a las visitas a este profesional de la salud de forma progresiva ya que, las primeras probablemente sean revisiones rutinarias que no implicarán la realización de ningún procedimiento invasivo. Además, gracias a ello se puede prevenir también la aparición de caries tempranas y otros problemas mayores.

Los padres y las madres deben poner de su parte para que las consultas odontológicas de sus hijos no se conviertan en una odisea. Es importante evitar la utilización de palabras con connotaciones negativas como “sangrar”, “cortar”, “quitar”, etc. Cuando el niño pregunte que le van a hacer es mejor no provocarles desconfianza y explicarles que les van a revisar la boca y los dientes para que estos estén limpios y sanos. Así se conseguirá que vayan con una actitud más tranquila, aunque seguirá siendo normal que sientan cierto grado de escepticismo, sobre todo, si es, como ya decíamos, su primera visita.

El miedo al dentista tiende a aparecer normalmente desde antes incluso de acudir. Algunos niños se agobian con la sola idea de ir a una consulta pediátrica y con el odontólogo ocurre lo mismo. Antes de salir de casa ya están asustados o llorando a mares. 

Las primeras veces que se acude al dentista los especialistas suelen intentar tranquilizar a los niños. Les comentan lo que les van a hacer, pero de manera coloquial, les enseñan las herramientas que usarán y en el caso de que haya una próxima consulta también les hablarán de lo que les harán en ella...Lo importante es no mentirles nunca e ir con una actitud positiva para ganarse su confianza y que no se sientan nerviosos. Es muy normal que los menores estén de los nervios cuando se les va a revisar la boca y los dientes por primera vez con una persona que, además, es totalmente desconocida para ellos.

Los dentistas especializados en tratamientos para los más pequeños, por tanto, suelen convertir la visita a su consulta (especialmente la primera) en una experiencia muy positiva y divertida. Además, las propias consultas suelen estar ambientadas de manera alegre para que no sientan que están en una fría sala médica. Esto es importante ya que estos tienen una gran capacidad de observación y se sentirán más seguros si notan que en ese lugar acuden más niños como ellos. Otra medida que se suele llevar a cabo en este tipo de consultas es citar a varios seguidos para que se sientan más respaldados.

Fuente: https://www.todopapas.com