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Por qué los niños quieren leer siempre el mismo cuento

Por: Jane Herbert - Fecha: 2019-01-01 14:57:35 Etiquetas: Salud mental / Niño / Aprendizaje / Padres

A menudo oímos hablar de los beneficios de leer un cuento a la hora de dormir para incrementar el vocabulario, las habilidades de alfabetización temprana y la buena relación con su hijo. Pero está claro que los expertos no han estado en su casa, porque el niño sigue pidiendo el mismo libro cada noche (en ocasiones, varias veces la misma noche). Ya se sabe la historia de memoria.

Dado que las actividades que se realizan justo antes de dormir son especialmente bien recordadas por los niños pequeños, quizá se pregunte si toda esta repetición es realmente beneficiosa: la respuesta es sí. Su hijo está mostrando que disfruta con el cuento, pero también que aún está aprendiendo de las imágenes, las palabras y las interacciones que lleva a cabo con usted mientras leen el libro juntos.

Se cree que, conformando una de las primeras etapas del proceso de aprendizaje, existe a edades tempranas preferencia por la familiaridad en vez de por la novedad. Los bebés, por ejemplo, sienten una mayor cercanía con su cuidador cuando comparten género y etnia.

Con la edad y la experiencia, las preferencias del bebé cambian, interesándose más por la novedad. A los cuatro o cinco meses, las caras desconocidas les resultan más atractivas que el rostro familiar.

Pero incluso un niño de tres días prefiere mirar a una cara que suponga una novedad si se les muestra repetidamente una foto de la cara de su madre. Cuando los bebés han codificado suficiente información acerca de una imagen, están preparados para experimentar otras nuevas y diferentes.

La edad de su hijo influye en la velocidad a la que aprenderá y recordará información sobre el cuento que comparten. Existen dos principios clave del desarrollo de la memoria: los niños pequeños necesitan más tiempo para codificar la información que los niños mayores, y olvidan más rápido.

Por ejemplo, un niño de un año aprende una serie de nuevas acciones el doble de rápido que un bebé de seis meses. Mientras que un niño de año y medio recuerda una secuencia de acciones novedosas durante dos semanas, uno de dos años las retiene en su memoria durante tres meses.

En cualquier caso, es más difícil aprender de fuentes bidimensionales, como los libros o los vídeos, que de las experiencias directas. La exposición repetida ayuda a los niños a codificar y recordar la información procedente de este tipo de fuentes.

Fuente: www.abc.es

Foto: rolloid.net