El cuidado de la piel es fundamental para lucir hermosas y saludables. Esta siempre envía señales que debemos atender para evitar su envejecimiento prematuro, así lo explican Lilin Yang, Leah Ganse y Sara Jiménez en el libro El arte coreano del cuidado de la piel.
Conocer cuál es el tipo de piel es el primer paso para elegir la rutina adecuada. A continuación, te presentamos algunos errores más comunes explicados por las autoras.
1. Descuidar el área del cuello
Casi siempre le damos prioridad al cuidado del rostro, pero muchas veces descuidamos del cuello. Es importante mantenerlo hidratado con una buena crema para que no pierda elasticidad ni firmeza.
2. Hidratar la piel cuando ya está reseca
La descamación de la piel es la primera señal de falta de hidratación. El error más común que muchas cometemos es esperar a que esto ocurra. Por eso, es importante mantenerla hidratada, no solo con cremas o aceites, sino aumentando el consumo de agua.
3. No hidratar la piel porque es grasosa
Esto es un mito. Aquellas personas que tienen la piel grasosa también deben hidratarla. Elegir una crema que no deje residuos y que preferiblemente sea en gel es la mejor opción.
4. Usar toallas húmedas para remover el maquillaje
Aunque es un método cómodo para retirar el maquillaje, no es precisamente el más indicado. Una correcta rutina debe incluir un desmaquillador o aceite limpiador, un limpiador de base, un tónico y, por último, una crema hidratante.
5. Utilizar protector solar solo en tiempo de verano
Un error muy común es pensar que en tiempo de invierno o lluvia no es necesario usar protector solar. Yang, Ganse y Jiménez resaltan que muchos desconocen que la piel tiene memoria. Tarde o temprano revelará la falta de cuidado. Por tanto, no protegerla adecuadamente provocará su envejecimiento prematuro o la aparición de manchas.
6. Frotar en exceso la piel
Se tiene la creencia de que frotar mucho la piel hará que quede más limpia. Sin embargo, el riesgo de irritarla es mayor. Lo ideal es colocar el producto en la palma de la mano y calentarlo un poco juntando ambas. Seguidamente, presiona con suavidad el rostro para su mejor distribución.