Un estudio realizado por el centro de investigación VIB-KU Leuven, en Bélgica, demostró la relación entre las bacterias alojadas en el intestino y la depresión.
Los encargados del estudio, liderado por Jeroen Raes, analizaron las muestras fecales de 1.054 pacientes con depresión (con o sin tratamiento farmacológico) y encontraron dos géneros bacterianos: el Coprococcus y el Dialister.
De esta manera, observaron cómo las características de los microbiomas presentaban una correlación con la calidad de vida del huésped y la depresión.
Raes indicó que la investigación no muestra una relación causa y efecto, debido a que la comprensión de los vínculos entre el intestino y el cerebro está en su etapa inicial.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Nature Microbiology. La investigación fue denominada Proyecto Flamenco de Flora Intestinal del VIB.
¿Qué es la depresión?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la depresión como un trastorno mental. Los pacientes presentan sensación de tristeza, pérdida de interés o placer por las actividades que antes disfrutaba, baja autoestima, trastornos del sueño, pérdida del apetito o poca concentración, entre otras.
En algunos casos se vuelve crónica y en los más severos puede llevar al suicidio. Si es leve puede tratarse sin medicación, pero si va de moderada a grave el paciente necesitará tratamiento psicoterapéutico y farmacológico.
La OMS pronostica que para el 2020 la depresión será la segunda causa de discapacidad en el mundo. De acuerdo a un metaanálisis genérico realizado por unos 300 científicos, al menos 44 genes están asociados directamente a esta enfermedad.
Asimismo, está asociada a trastornos como la ansiedad, el consumo de sustancias adictivas y es la principal enfermedad afectiva en pacientes con cáncer o diabetes.
En enero pasado, la OMS presentó el informe Prevenir el suicidio. Un imperativo global, un flagelo en el que revela cómo el suicidio afecta principalmente a los jóvenes y, sobre todo, a los hombres.
Anualmente, más de 800.000 personas mueren por causa de este. En los últimos 45 años, las tasas de suicidio incrementaron un 60 %, de acuerdo al documento.
Fuentes: Nature - EFE - OMS
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