El verano ha llegado en varios países y con él las altas temperaturas. Los ancianos, así como los niños, son los más vulnerables de sufrir golpes de calor.
Las altas temperaturas pueden provocar deshidratación, aumento en la temperatura corporal (hasta 39 ºC), ausencia de sudoración, fatiga, llanto incontrolable e irritabilidad.
Si no se trata a tiempo puede provocar daños en el cerebro, el corazón o los riñones.
¿Qué hacer cuando un niño sufre un golpe de calor?
- Llévalo a un lugar fresco y lejos del sol.
- Aligera la ropa para que mejore su respiración.
- Usa toallas mojadas en zonas como axilas, frente o muñecas.
-Traslade al niño lo más pronto posible a un centro médico.
Un golpe de calor en los menores es una afección grave. Por tanto, evite exponerlos directamente al sol.
Asimismo, durante los días verano es recomendable incrementar el consumo de frutas como la sandía, piña, naranja, bien sea en forma de papilla o en pequeños trozos.