Comerse las uñas es uno de los hábitos más comunes entre niños y adolescentes. Más allá de los problemas estéticos que esta práctica supone, la onicofagia puede traer algunas consecuencias negativas a la salud.
Entre ellas, afectar a la unidad ungueal y la cavidad oral, así como la proliferación de infecciones bacterianas causadas por morderse las uñas.
La paroniquia, una infección de la piel que ocurre alrededor de las uñas, puede provocar mucho dolor y si se complica necesitará una cirugía.
¿Por qué los niños se muerden las uñas?
La causa más común en los niños está asociada a la repetición de un hábito de los padres o al entorno más cercano, refiere un artículo publicado en Web Consultas.
Más adelante la asociarán con una sensación de calma cuando sienten angustia, nerviosismo, miedo, tensión o ansiedad.
El temor a enfrentarse a situaciones difíciles en la escuela, la pérdida de un ser querido, u otras circunstancias, también puede inducir a que el niño se coma las uñas.
Lo más lógico es que la onicofagia vaya desapareciendo en la adultez o cuando se sustituye por otras prácticas, algunas nocivas para la salud como fumar o ingerir alcohol.
Sin embargo, cuando no logra superarse puede convertirse en un trastorno más grave, como el obsesivo -compulsivo, el cual requerirá ayuda de un especialista.