Una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) ha revelado que los niños que no duermen lo suficiente de forma constante tienen más probabilidades de tener problemas en la escuela y desarrollarse más lentamente que aquellos niños que duermen lo suficiente.
Según recomendaciones de la Academia Americana de Medicina del Sueño, las cantidades adecuadas de sueño, según el grupo de edad son: entre los cuatro a doce meses, doce a dieciséis horas; de uno a dos años, once a catorce horas; de tres a cinco años, diez a trece horas; de seis a doce años, nueve a doce horas; y de trece a dieciocho años, ocho a diez horas.
Para realizar esta nueva investigación se han analizaron cuarenta y cuatro estudios de dieciséis países, prestando especial atención a los bebés y niños pequeños (de cuatro meses a dos años), niños en edad preescolar (de tres a cinco años), niños en edad escolar (de seis a doce años) y adolescentes (de trece a dieciocho años). Estos estudios involucraron a cerca de 300.000 niños en América del Norte, Europa y Asia.
Los especialistas hallaron ciertas prácticas adecuadas de higiene del sueño para los niños más pequeños y en edad escolar: horas regulares para ir a la cama, leer antes de acostarse, tener un dormitorio tranquilo y autocalmante, donde les da la oportunidad de ir a dormir y vuelvan a dormir solos si se despiertan en medio de la noche.
Los investigadores encontraron artículos que mostraban que los adolescentes cuyos padres establecían pautas estrictas sobre su sueño dormían mejor que los niños cuyos padres no establecían ninguna guía. Además, en diferentes trabajos se demostraba que cuanto más expuestos estaban los niños a los medios electrónicos a la hora de acostarse, menos dormían.
Asimismo, la información proporcionada por estudios chinos y un estudio coreano vinculó la corta duración del sueño de los niños y adolescentes en edad escolar con los largos tiempos de viaje entre el hogar y el colegio, así como con una gran cantidad de tareas por la noche. Como resultado final, los especialistas no hallaron mucha evidencia que relacionara el uso de cafeína antes de acostarse con un mal sueño, aunque sí se observó que la ingesta total durante el día importaba.
Con información de www.cope.es
Foto: somosmamas.com.ar