Un estudio dirigido por científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) detectó que el lupus está fuertemente ligado a desequilibrios en la flora intestinal, según publica la revista Annals of the Rheumatic Diseases.
Si bien los desequilibrios bacterianos se han relacionado con muchas patologías vinculadas al sistema inmunitario, como la enfermedad inflamatoria intestinal, la artritis y algunos tipos de cáncer, los autores del nuevo trabajo han asegurado que sus experimentos son la primera evidencia detallada de un vínculo entre los desequilibrios bacterianos en el intestino y el lupus.
En concreto, los expertos observaron que las mujeres diagnosticadas con lupus y que tenían aproximadamente cinco veces más bacterias intestinales conocidas como Ruminococcus gnavus, que aquellas de edades y antecedentes raciales similares que no padecían la enfermedad y estaban sanas.
Además, los resultados del estudio mostraron que los brotes de la enfermedad, que pueden ir desde casos de erupción cutánea y dolor articular hasta una disfunción renal grave que requiere diálisis, estaban vinculados a los mayores aumentos en el crecimiento bacteriano de Ruminococcus gnavus en el intestino, junto con la presencia en muestras de sangre de proteínas inmunes llamadas anticuerpos, específicamente diseñadas para adherirse a las bacterias.
Las causas específicas del lupus, que afecta a 1,5 millones de estadounidenses, son desconocidas, aunque muchos sospechan que los factores genéticos son en parte responsables. El estudio de estos investigadores sugiere en algunos pacientes los desequilibrios bacterianos pueden estar provocando el lupus, explicaron los expertos.
Asimismo, los resultados sugieren también fugas de bacterias en el intestino como un posible desencadenante de la enfermedad por parte del sistema inmunitario, y que el ambiente interno del intestino puede, por lo tanto, desempeñar un papel más crítico que la genética en los brotes renales de esta enfermedad.
El inmunólogo Gregg Silveman, uno de los autores del trabajo, señaló que los resultados de este estudio pueden tener aplicaciones prácticas, como el desarrollo de análisis de sangre relativamente sencillos que permitirían detectar anticuerpos de las bacterias filtradas al torrente sanguíneo.
De esta manera, podría emplearse para diagnosticar el lupus y hacer un mejor seguimiento de la progresión de la enfermedad y los efectos del tratamiento, incluso en las etapas tempranas de la patología.