La actividad física es clave para el correcto desarrollo físico y mental de los niños. ¿Habías oído hablar de las enfermedades no transmisibles (ENT)? Existen cuatro tipos principales de enfermedades no transmisibles que son las cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes. En este sentido, es importante saber que la actividad física está muy relacionada con la prevención de este tipo de enfermedades.
Para los niños y jóvenes de entre 5 y 17 años, la actividad física consiste en juegos, deportes, desplazamientos, educación física o ejercicios programados, que se pueden realizar en el contexto de la familia, en la escuela o las extraescolares. Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias, musculares y la salud ósea, así como para reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, la OMS recomienda:
Es necesario que los niños y jóvenes entre 5 y 17 años inviertan como mínimo 60 minutos diarios en actividades físicas de intensidad moderada a vigorosa.
Realizarla por un tiempo superior a 60 minutos diarios reportará un beneficio aún mayor para la salud.
La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.
Actividad física para todos
Estas recomendaciones son válidas para todos los niños sanos entre estas edades, salvo aquellos que coincidan dolencias médicas específicas que aconsejen lo contrario. Se habla de acumulación para referirse a la meta de dedicar en total 60 minutos diarios a realizar alguna actividad, incluida la opción de dedicar intervalos más cortos y sumar esos intervalos.
Siempre que sea posible, los menores con discapacidad deberán seguir también esas recomendaciones. Sin embargo, tendrán que hablar con su pediatra para conocer el tipo y cantidad de actividad física adecuado para ellos teniendo en cuenta su discapacidad.
En el caso de los menores inactivos, se recomienda un aumento progresivo para alcanzar finalmente el objetivo de los 60 minutos diarios. Es conveniente empezar con una actividad ligera y aumentar gradualmente con el tiempo la duración, la frecuencia y la intensidad. También hay que señalar que, si los niños no realizan ninguna actividad física, cualquiera inferior a los niveles recomendados será más beneficiosa que no hacer nada en absoluto.
La actividad física se ha asociado también a efectos psicológicos beneficiosos en los niños, gracias a un mejor control de la ansiedad y la depresión.
Fuente: El Mundo.es