Correr es una práctica que genera grandes beneficios a la salud, entre ellos, el rejuvenecimiento de la espina dorsal gracias a que al practicar este deporte se reduce la grasa que se puede alojar en esta zona, además es un gran aliado para mantener el buen estado de nuestros huesos.
Así lo asegura un reciente estudio realizado por la Universidad de Deakin de Melbourne (Australia) y el Hospital de Ottawa (Canadá) que se publicó en el Journal of Bone and Mineral Researches, donde se explica que la médula ósea del ser humano al nacer se enfoca en la producción de células sanguíneas pero con el pasar de los años, se convierte en grasa causando males en esta parte, entre ellos la temida osteoporosis.
La falta de actividad física contribuye a que la producción de grasa no cese y cause daño en el sistema óseo. Durante la evaluación de 101 personas, entre hombres y mujeres, se descubrió que las personas que corrían en promedio 60 km a la semana tenían una médula ósea ocho años más joven en comparación con individuos sedentarios.
Otro gran descubrimiento de los especialistas, es que a pesar de los beneficios conocidos que puede aportar el ciclismo o la natación en una persona, los mismos no influyen en el sistema óseo ya que las características de su médula es similar a la de una persona sedentaria.
Al correr los huesos reciben un impacto en la carrera, la médula ósea recibe un estímulo y cada golpe en los huesos hace que se conviertan en células óseas. Si no existe esa especie de choque, si no se genera ese estrés en la columna vertebral, las mismas tienden a convertirse en células grasas.
Queda por descartar si la práctica del running puede revertir el efecto de las células grasas que ya se encuentran en la médula, aunque sí consideran que se puede detener la producción de células adiposas y, por ende, el ejercicio habitual o intensivo de la carrera es la mejor forma de rejuvenecer nuestros huesos.
Fuente: CorreryFitness