No vamos a negar a estas alturas que los dulces y las caries no son buenos amigos. Sin embargo, en la relación entre alimentación y salud dental, el azúcar no desempeña el papel protagonista: se trata de otro mito.
Los productos que excretan las bacterias cuando comemos son ácidos, y eso es lo que daña nuestra dentadura. El ácido descalcifica o desmineraliza el esmalte de los dientes al eliminar su estructura y originar decaimiento, explicó a La Vanguardia el odontólogo Mark Burhenne, creador de Ask the Dentist, que explica por qué el ácido y no el azúcar es el causante de la caries dental.
Evitar alimentos y bebidas que tienen un pH inferior a 5.5 es primordial para nuestros dientes. Estos son algunos de ellos.
- Galletas saladas: son peores para nuestra boca que un caramelo porque son altamente fermentadas y procesadas con almidón.
- Lima y limón: son los ácidos por excelencia y aquellos que tienen un pH más bajo. A pesar de los efectos beneficios que puedan tener en nuestro organismo, su abuso es perjudicial para nuestra dentadura. Bebidas con sabor a limón, como el té helado o el Nestea, pueden ser muy peligrosas por su efecto adictivo.
- Pomelo: aunque popularmente se piensa que es un gran desayuno tanto entero como en zumo, es otra fruta con gran cantidad de ácido. El ácido no solo disuelve el esmalte, sino que elimina los niveles de calcio de nuestro cuerpo.
- Fruta seca: la fruta desecada no es fruta, por varios motivos. Elimina toda el agua, sus azúcares naturales se concentran extremadamente y actúa sobre nuestra boca como un caramelo pegajoso, que se aferra a nuestros dientes causando bacterias y azúcares.
- Café: pocas bebidas se salvan de la quema y el café no es una de ellas. Los ácidos tánicos que se encuentran de forma natural en el café ayudan a descomponer el esmalte dental. En una bebida con tendencia a saborearse como esta, cuanto más tiempo permanezca en la boca peores serán sus efectos. Estos se pueden reducir con crema.
- Refrescos light: Los refrescos dietéticos son realmente mucho peores para nuestra salud dental que los normales. Al expulsar el azúcar, hay una cierta acidez que se pierde y que es recuperada con ácido fosfórico, algo que puede agregar sabor pero también ayudar a disolver el calcio que se encuentra en el esmalte de los dientes.
Fuente: La Vanguardia
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