Hasta 30 por ciento de las personas con depresión no encuentran alivio con el uso de antidepresivos. Los científicos piensan que esto podría relacionarse con la forma de sus neuronas. Los inhibidores selectivos de la recaptura de serotonina (SSRI, por su sigla en inglés) son los medicamentos que se prescriben con mayor frecuencia para el tratamiento de la depresión.
Esta enfermedad se caracteriza por una profunda sensación de tristeza o pérdida de interés en la mayoría de las actividades durante al menos dos semanas, falta de apetito, irritabilidad, entre otras.
Se desconoce la causa de la depresión, aunque una teoría indica que las bajas concentraciones del neurotransmisor serotonina podrían desempeñar una función. Los SSRI impiden la reabsorción de este neurotransmisor en las células nerviosas o neuronas que lo liberaron.
Los autores del estudio, publicado en la revista Molecular Psychiatry, explicaron que es difícil investigar por qué algunas personas no perciben una mejoría en sus síntomas tras consumir esos medicamentos.
De una selección de 803 pacientes con trastorno depresivo mayor, los investigadores eligieron a tres de ellos que entraron en remisión tras consumir SSRI, y a tres que no respondieron a estos medicamentos. A los participantes le realizaron biopsias de la piel.
Los científicos lograron convertir las células de piel en lo que se conoce como células madre pluripotenciales. A partir de estas, generaron neuronas serotonérgicas y las estudiaron in vitro.
El equipo descubrió que las personas que no respondieron a los antidepresivos tenían proyecciones neuronales más largas que aquellas cuyos síntomas fueron aliviados por los SSRI. También presentaban menores concentraciones de los dos genes que participan en la construcción de los circuitos cerebrales.
Estas diferencias podrían provocar un cambio en la manera en que las distintas neuronas se comunican en el cerebro, y podría hacer que los SSRI resulten ineficaces, en opinión de los investigadores.
Esta investigación se llevó a cabo después de un estudio realizado en 2017 con ratones, en el que se indicó que un gen podría ser el responsable de que los SSRI no funcionen para algunos pacientes.