Cuando has llevado una vida con un mal comer el cuerpo se acostumbra a consumir comidas pocos saludables y a sustituir una comida por otra por eso al momento de empezar un régimen alimenticio cuesta mucho adoptar este nuevo habito y mayormente fracasa. Con estos pequeños consejos puedes empezar a realizar tu dieta y engañar al cuerpo y podrás notar la diferencia en corto plazo además en el proceso perderás 500 calorías.
Para que una dieta pueda funcionar debe existir una constancia, el cuerpo es consciente de que intentas perder peso, de que estas alterando todos sus hábitos y rutinas, y no le gusta. De repente, no podrás dejar de pensar en comida, y no especialmente saludable. Por ello, una de las mejores formas de afrontar la odisea del adelgazamiento es “engañar” al cuerpo para que no sea tan consciente de las intenciones. Para lograr alcanzar los objetivos se pueden aplicar algunos trucos.
Uno de los puntos a considerar son los aderezos o salsas, estas son un peligro ya que en ningún momento se añaden con el objetivo de aportar nutrientes a una alimentación equilibrada o saciar. Su única razón de ser es darle sabor a productos que se considere insípido. El problema es que una pequeña porción contiene una auténtica muchas calorías. Según la BEDCA, 100 gramos de kétchup son 117 kcal, 100 g de salsa barbacoa son 178 kcal y 100 de carbonara suponen la estratosférica cifra de 305 kcal. Deshacernos de ellas o, al menos, reducir las cantidades puede suponer la diferencia entre un vientre plano y una barriguita.
El café es uno de los más consumidos por las personas y no solamente en la mañana sino a lo largo del día, es una cantidad tan pequeña (8 gramos) que es muy fácil restarle importancia y pasarla por alto. Pero no es, para nada, insignificante. Según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA), cada gramo de azúcar contiene 4 kcal, por lo que un simple sobre serán 32. Si sustituimos este edulcorante por sacarina en cada uno de los tres cafés diarios, consumiremos 100 kcal menos al día.
Este tips siempre es nombrado y realmente ayuda y es el tomar agua constantemente, pero el control de la saciedad es una parte muy importante del proceso de adelgazamiento. Esto se debe a que la obsesión es uno de los mayores enemigos de las dietas, y nada la fomenta más que el hambre. Tener el estómago lleno, al menos durante un rato, puede darles un respiro que será de gran utilidad. Esta “falta de necesidad” de comida se puede traducir como 100 calorías menos al día al evitarnos determinados caprichos o tentaciones.
El último cambio que puedes tomar en consideración es el tipo de pan que consumes, el pan blanco es una buena opción pero hay algo de él que no sabías al refinar las harinas, la industria le quita cosas que, o tienen poco, o directamente no tienen sabor, como el salvado, lo que resulta muy negativo porque importantes cualidades nutricionales de estos alimentos (como la fibra) se encuentran en esta parte de los granos de cereal. La otra parte negativa es que solo dejan la parte energética y fácil de digerir hidratos de carbono puro, es por esto que las harinas refinadas aumentan mucho más rápido los niveles de azúcar en sangre que los integrales. Sustituyendo uno por otro podremos ahorrarnos unas cuantas calorías. De hecho, según BEDCA, si cambias el pan típico, blanco, de trigo, por pan integral de centeno, reducirás 42 calorías por cada 100 gramos de producto.
Fuente: www.alimente.elconfidencial.com
Foto: www.lavozdegalicia.es