Tanto en hombres como en mujeres existen miedos que giran en torno a la sexualidad. Sin embargo, en el caso de los hombres muchos de estos miedos pueden ser “mayores” debido a que por motivos culturales se suele achacar el mayor peso del acto sexual en la parte masculina.
Básicamente el miedo es inseguridad. En el plano sexual esto es traducido como el temor al rechazo o fracaso en la consecución de una relación íntima satisfactoria.
Por motivos culturales el hombre siente que debe procurar placer a su pareja para ser un buen amante, y este papel “principal” que suele imponer la sociedad hace que el hombre con inseguridades en el ámbito sexual caiga en un estado de gran ansiedad emocional al pensar en si será capaz de alcanzar tal meta.
A pesar de esto, los cambios que han sufrido las mujeres en los últimos años no han ayudado para que los hombres se reafirmen en su masculinidad, sino más bien al contrario, resultado de más mujeres que saben y piden lo que quieren.
Las respuestas sexuales no dependen de la experiencia ni de la edad sino, de las condiciones psicológicas de la persona que la predisponen a sufrir estos miedos sexuales.
Para que un acto sexual sea satisfactorio dependerá de diversos factores. Entre ellos, los asociados con una secuencia de procesos hormonales y fisiológicos que son muy vulnerables a las emociones. Además de esto, la respuesta sexual, tanto en hombres como mujeres, depende de un óptimo equilibrio hormonal, con un adecuado nivel de andrógenos.
Cabe destacar que factores como el estrés crónico, la depresión y la frustración pueden producir una disminución del nivel de andrógenos. Así, estados emocionales adversos y prolongados en el tiempo pueden ocasionar trastornos psicosomáticos, incluidos las disfunciones sexuales.
En el caso de los hombres existen numerosos miedos sexuales que pueden afectarles. Entre los temores sexuales más comunes entre los hombres se incluyen:
Debe comenzar a entenderse que el disfrute del sexo no recae única y exclusivamente en el trabajo de una sola persona. El combatir los temores harán que las relaciones sexuales y de pareja sean más libres y placenteras.
Fuente: En Buenas manos