Neurocientíficos de la Universidad de Bangor (en Gales, Reino Unido) y University College London (UCL), en Reino Unido, identificaron los procesos que ocurren en el cerebro milisegundos antes de emprender una serie de movimientos cruciales para el habla, la escritura a mano, los deportes o tocar un instrumento musical.
Lo hicieron midiendo pequeños campos magnéticos fuera de la cabeza de los participantes e identificando patrones únicos que forman cada secuencia antes de que se ejecute. Además, identificaron diferencias entre los patrones neuronales que conducen a una ejecución más hábil en lugar de una más propensa a errores.
La investigación, financiada por el Wellcome Trust, se publicó el pasado jueves en Neuron. Tras una investigación adicional, esta nueva información podría llevar al desarrollo de intervenciones que ayuden a la rehabilitación después del accidente cerebrovascular o mejoren la vida de las personas que viven con tartamudeo, dispraxia u otras afecciones similares.
La autora principal, la doctora Katja Kornysheva, de la Escuela de Psicología de la Universidad de Bangor, explicó que al usar una técnica no invasiva que mide la actividad cerebral en curso milisegundos por milisegundos, se pudo rastrear la actividad cerebral cuando los participantes se preparaban y luego movían los dedos de memoria. Esto reveló que el cerebro se prepara para acciones complejas en milisegundos de antemano al apilar las acciones a realizar, en el orden correcto.
Asimismo, al revisar los impulsos cerebrales, observaron que cuando los participantes producían las secuencias de manera correcta y precisa, sin errores, cada actividad estaba espaciada y ordenada antes de ser ejecutada.
Sin embargo, cuando ocurrían errores, la cola de espera de las acciones estaba visiblemente menos bien definida, como acciones separadas y distintas. Parece que cuanto más estrechamente agrupadas y menos definidas estaban las colas, más participantes cometieron errores en la producción y el tiempo de la secuencia, detalló Kornysheva.
Infortunadamente, los trastornos del control de secuencias y la fluidez pueden alterar gravemente la vida cotidiana, sin que el tratamiento sea predictivamente efectivo.
Eventualmente, esta investigación podría llevar al desarrollo de decodificadores a medida que brinden una respuesta instantánea al usuario.
Asimismo, podría ayudar a entrenar a los cerebros para crear el estado de preparación correcto y superar dificultades como el tartamudeo o la dispraxia.