El tener sexo en la piscina, en un jacuzzi o en el mar es una de las fantasías más comunes que existen. Sin embargo, esta pasional idea puede representar ciertos riesgosa que muchos ni se imaginan.
Entre los riesgos a los que puede exponerse al tener sexo en el agua se encuentran:
1. Dificultad la lubricación: Si cree que por estar en el agua la lubricación mejora, está equivocado. El agua solo hace las cosas más difíciles. Esto se debe a que el cloro o la sal presentes en el agua producen irritaciones, además de desaparecer la humedad natural que genera la mujer cuando se encuentra excitada, dificultando así la penetración.
2. Crea riesgos de contraer infecciones o enfermedades de trasmisión sexual: El agua de mar o de las piscinas suele estar expuesta a una contaminación constante, por lo cual tiene un alto crecimiento de gérmenes. Esto hace que se tenga un mayor riesgo de tener una infección o contraer alguna enfermedad en comparación con tener sexo en la cama.
Estas infecciones pueden generarse como consecuencia de la dificultad de lubricación y por la fricción, lo cual provoca pequeñas heridas en los genitales (parecidas a unas grietas) que pueden provocar aparición de parásitos.
3. Aumenta el riesgo de embarazo: Si se trata de anticonceptivos como la píldora o el DIU, con estos puede no haber ningún problema. Pero en el caso del condón, el material de látex con el que está compuesto puede volverse poroso y llegar a romperse.
Además de esto, otro problema a destacar de tener sexo en el agua es que, si está buscando aumentar sus posibilidades de fertilidad, el sexo en estas condiciones causa que los espermatozoides se salgan con más facilidad, pierdan su fertilidad y se destruyan en el agua.
Ahora que conoce los riesgos, recuerde pensarlo dos veces antes de dejarse llevar por la pasión bajo el agua.
Con información de IdeasQueAyudan.
Foto: CASADPRAIA.